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Globalismo vs. Globalización
Un Contraste de Perspectivas en un Mundo en Transformación
En el paisaje político y económico actual, dos conceptos aparentemente similares pero fundamentalmente diferentes están en juego: el globalismo y la globalización. Mientras que ambos implican una interconexión y un alcance mundial, sus implicaciones y agendas subyacentes divergen significativamente.

Representación del Globalismo en “La Rebelión de la Granja” de George Orwell
La globalización, en su forma más básica, se refiere al proceso de interconexión e interdependencia entre las naciones a través del intercambio de bienes, servicios, tecnología y cultura. Ha sido impulsada por avances en comunicaciones, transporte y tecnología, y ha dado lugar a un mundo más integrado y conectado.
Por otro lado, el globalismo conlleva una agenda política y económica específica que aboga por la creación de instituciones y acuerdos internacionales para promover la cooperación y la gobernanza global. Sin embargo, en los últimos años, el globalismo ha adquirido una connotación negativa para algunos, asociado con la pérdida de soberanía nacional y la imposición de agendas políticas progresistas por parte de poderes extranjeros.
Esta tendencia hacia el globalismo ha sido alimentada por iniciativas de organismos multilaterales y el intervencionismo de países del primer mundo, que buscan influir en países en vías de desarrollo mediante la promoción de agendas "woke" centradas en cuestiones como los derechos humanos, la igualdad de género y la justicia social. Si bien estos valores son loables en sí mismos, su imposición unilateral puede resultar contraproducente y generar resentimiento y resistencia en las naciones afectadas.
Como resultado, muchas naciones están experimentando una contracción hacia una visión nacionalista y de introspección, buscando proteger sus intereses y preservar su identidad cultural frente a la presión externa. Este resurgimiento del nacionalismo se manifiesta en políticas que priorizan el proteccionismo económico y la restricción de la inmigración, así como en un escepticismo hacia los acuerdos comerciales internacionales y las instituciones supranacionales.
Esta tendencia hacia el nacionalismo y la introspección plantea desafíos significativos para la continuación de la globalización y el libre mercado. A medida que las naciones se vuelven más cerradas y proteccionistas, se corre el riesgo de socavar los beneficios de la interconexión global, como el crecimiento económico, la innovación y la cooperación internacional.
En conclusión, el contraste entre el globalismo y la globalización refleja las tensiones y complejidades de un mundo en transformación. Si bien la interconexión global puede ofrecer oportunidades para el progreso y el desarrollo, su realización requiere un enfoque más equilibrado y respetuoso de la soberanía nacional y la diversidad cultural.